ACAB — All Cops Are Bastards

“Te doy una mala noticia… soy yo, la policía!”

Italia / 2011 / 112 min / Dramático / Color / Italiano / Subtítulos en castellano

 

Región

Lacio, Italia Central, capital (y capital de Italia): Roma.

Mapa para los espectadores

A estas alturas no se puede definir la línea divisoria entre uso y abuso de legalidad para los policías contratados hace unos años para el famoso G8 de Genova 2001. La sanguínea ambigüedad de sus desahogos profesionales y conductas represivas está encuadrada por la dirección, la fotografía y el montaje con cortes netos mezclados con heridas de penumbra existencial. Acción y reacción callejera dan una sensación de guerrilla continua, incluso interior. Ninguna dimensión épica: en la Roma actual no es posible salvarse. Favino, Giallini, Nigro, Diele, Sartoretti, actores de raza no…bastarda.
—Maurizio Di Rienzo

Director

Stefano Sollima

Elenco

Pierfrancesco Favino, Filippo Nigro, Marco Giallini, Andrea Sartoretti, Roberta Spagnuolo

Guión

Daniele Cesarano, Barbara Petronio, Leonardo Valenti

Fotografía

Paolo Carnera

Escenografía

Paola Comencini, Maurizio Leonardi

Vestuario

Veronica Fragola

Montaje

Patrizio Marone

Producción

Cattleya, Babe Film, Rai Cinema

Premios

Cintas de plata: Mejor Actor Protagonista: Pierfrancesco Favino, Mejor Actor de Reparto: Marco Giallini. Globos de Oro de la Prensa Internacional en Italia: Premio Especial del Jurado: Pierfrancesco Favino. Premio Flaiano: Pegaso de Oro para el Mejor Actor: Pierfrancesco Favino. Moscow International Film Festival: Premio FIPRESCI: Stefano Sollima, Premio de la Federación Rusa de los los Clubes de Películas: Stefano Sollima, Premio Asociación Rusa Críticos Cinematográficos.

Sinopsis

Cobra, Negro y Mazinga policías y ‘hermanos’ dentro de los estadios, en las calles y alrededor de las plazas que ‘limpian’ los domingos de los extremistas y los días siguientes de los clandestinos, desahuciados, delincuentes y prostitutas. Comprometidos por la ‘expedición genovesa’ y habiendo perdido el alma en la escuela Diaz, seis años después buscan la redención en la acción y en el entrenamiento de un joven agente individualista y rebelde. Spina, que se excita con la sangre y que se inició con el gas lacrimógeno, seguirá a los mayores hasta el límite, decidiendo por sí mismo o por el uniforme que viste, un mañana menos acelerado. En la calle quedan los hermanos mayores. Asediados por la oscuridad, empuñan la cachiporra y levantan los escudos, alejando las sombras y los fantasmas.