DIAZ — Non pulire questo sangue

La hora más oscura de la democracia italiana desde las épocas del fascismo.

Italia-Francia-Rumania / 2012 / 120 min / Dramático / Color / Italiano / Subtítulos en castellano

 

Región

Liguria

Mapa para los espectadores

Un film necesario para una Italia decadente, para una Europa indiferente. Telón de sangre sobre la democracia en ese G8 en Génova, kafkiano, histérico, memorable G8. Reconstrucción dramatúrgica a prueba de querella ‘institucional’, cualidades técnicas de montaje/sonido entre footage y reconstrucción, fotografía de amplia dramaticidad, actores responsables como nunca antes. Dirección de ímpetu cartesiano, de madura emoción.
—Maurizio Di Rienzo

Director

Daniele Vicari

Elenco

Claudio Santamaria, Elio Germano, Jennifer Ulrich, Davide Iacopini, Ralph Amoussou

Guión

Daniele Vicari, Laura Paulucci

Fotografía

Gherardo Gossi

Dirección de Arte

Marta Maffucci

Vestuario

Francesca Vecchi, Roberta Vecchi

Montaje

Benni Atria

Producción

Fandango, Le Pacte, Mandragora Movies

Premios

Berlín: Segundo premio Panorama Audience Award.
Cintas de plata: Mejor montaje: Benni Atria, Mejor productor: Domenico Procacci, Mejor tomador de audio en vivo: Remo Ugolinelli, Alessandro Plamerini, Nominación mejor dirección: Daniele Vicari, Nominación mejor escenografía: Marta Maffucci, Nominación mejor música original: Teho Teardo, Nominación mejor guión: Daniele Vicari, Laura Paulucci.

Sinopsis

Génova, 20 de Julio de 2001. La atención de la prensa está enfocada sobre los choques entre manifestantes y fuerzas de la policia durante la reunión del G8 de Génova. En las redacciones de todo el mundo llega la noticia de la muerte del protestador Carlo Giuliani mientras se prepara una nueva noche de violencias.

Notas del director

Ya en la fase de guión, buscamos transmitir el sentido de desarraigo que todos aquellos que han participado del G8 evocan. Desde los manifestantes a la policía, los periodistas y los ciudadanos involucrados casualmente en los acontecimientos, una suerte de caos aterrador.
Durante la filmación tuve varios momentos de dificultad mientras realizaba las escenas más cruentas, porque en ese momento comprendí bien el infierno que se sucedio en esos lugares. Luego me pregunté: ¿hasta que punto puedo llegar en la representación de esa violencia?¿ qué sentido tiene esta violencia extrema y de donde proviene? ¿qué democracia es esta que me desnuda, me violenta, me priva de mi identidad y de mis derechos?
Una de las cosas que me sorprendieron más de los relatos de las personas que participaron de ese G8, es la sensación de no poder escapar a su propio destino, como en una pesadilla. Este elemento se filtra con prepotencia en la película, lo comprendí mientras filmaba la dificilísima escena en la que Jennifer Ulrich (Alma) era obligada a desnudarse delante de los carceleros. Se giró y leí en su cuello un tatuaje con la leyenda: “Destiny”. Me sorprendió, pensé en la decisión de colocar maquillaje y me pareció fuera de lugar. Por el contrario, se trata de un tatuaje que Jennifer se había hecho hacer, quien sabe cuando. Ese tatuaje me hizo plantear otra pregunta: ¿Cuál es la medida a partir de la cual no somos más dueños de nuestra vida?
La estructura narrativa de la película estimula estas preguntas, la circularidad del relato alrededor de un evento marginal de la jornada del 21 de Julio de 2001, por algunas horas anterior a la irrupción, o sea el pasaje de un “patrullero” de la policía delante de la escuela Diaz, plantea al mismo tiempo distintos niveles narrativos y subraya la absurda inevitabilidad que he llevado a los extemos relatados en el proceso. Los distintos niveles narrativos se entrecruzan con distintos puntos de vista encarnados por algunos personajes que se mueven en lugares fundamentales de la historia, sin saber que es lo que está por sucederles. Y yo, junto a ellos, me pregunto que les está pasando, pierdo toda certeza, termino en un laberinto sin salida.
—Daniele Vicari